Vomitamos sentimientos constantemente.

Cuando vomitamos un sentimiento, es fácil expresarlo. Para eso tenemos el lenguaje:

"Te quiero". Un <3. Fácil. Limpio.

Pero a veces (muchas veces) sentimos varias cosas a la vez. A veces contradictorias. Casi siempre mezcladas en una bola viscosa de la cual no podemos descomponer sus elementos. Y si intentamos expresarlas solo con el lenguaje, lo normal es que la otra persona o no entienda nada, o (lo normal) entienda lo que le dé la gana.

Para este propósito fabricamos historias.

Cogemos esa bola viscosa, la empaquetamos, la etiquetamos, la adornamos, y le ponemos de destinatario: "para todos los que se sientan así". De tal forma que cuando nos llega el paquete sabemos que es para nosotros.

A veces recibimos un paquete que parecía que era para nosotros, pero al abrir la caja nos asquea, y a veces paquetes que parecían que no eran para nosotros nos sorprenden como el mejor regalo. No es una ciencia exacta, porque al empaquetar y etiquetar algo entran las expectativas, los errores, en el juego.

Últimamente tengo la sensación de que necesitamos que nos tiren bolas viscosas a la cara.

Comment