Los grises nacen de superponer blanco sobre negro. 

Parece obvio, pero en nuestro camino hacia ser masivos y contentar a todo el mundo, los extremos y los riesgos cada vez son más escasos.

Las historias se recuerdan cuando tienen volumen, cuando traumatizan para luego aliviar. Cuando crecemos, reconocemos la advertencia de una persona sabía y cobra aun más valor en nuestra vida. 

Si solo hacemos algo blanco (o solo hacemos algo negro) a lo máximo a lo que podemos aspirar es a que nos confundan con la pared. A pasar desapercibidos.

En teoría hay muchos que buscamos llamar la atención con historias, pero hay pocos que se atrevan a mezclar colores sin tener claro cuál les va a salir.

Comment