Manipulas tus pensamientos, tus recuerdos y tus relaciones con otras personas para generar una idea.

Manipulas referencias para parecerte o diferenciarte de ellas.

Te manipulas a ti mismo para convencerte de que ese, y no otro, es el camino a seguir.

Manipulas un boli o lápiz sobre un papel para manipular lo anterior y convertirlo en un proyecto coherente.

Manipulas a personas para que crean en tu idea y te sigan.

Manipulas dinero, tiempo y tu capacidad cerebral para ejecutar tu plan.

Manipulas materiales y espacio para darle forma.

Manipulas al público, bien emocionalmente o bien racionalmente, una vez se lo presentas.

Crear es manipular. Si hasta el Big Bang tiene un origen, no puedes pensar que lo que haces es magia.

2 Comments