Son las 11 de la noche, y no sé qué escribir. 

He estado todo el día pensando qué tema tratar. Tenía una idea muy parecida a aquello de lo que hablé ayer.

"La publicaré otro día", me dije. "No me puedo repetir tan pronto".

Luego, me vino otra idea. Más social, más de industria, más reivindicativa.

"No quiero parecer un guay", me convencí, "de estos que hablan sobre el valor de las personas sin saber el mercado en el que se encuentran. Se por qué pasa esto". La borré.

Así que aquí estoy. Tres días, y ya en blanco.

Hasta que me doy cuenta de que ya estoy escribiendo sobre algo. 

Nos pasamos la vida planificando y buscando una idea perfecta que ejecutar. No nos damos cuenta de que las ideas se forman  haciéndolas. Tener unos planes perfectos es la mejor forma de terminar no haciendo absolutamente nada.

 

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