El primer problema que tiene que solucionar el creativo es el porqué. Sin un porqué, en los momentos de flaqueza, de presión, en los que nuestro yo más endeble nos conquista, no avanzaremos.

El siguiente problema a solucionar es el para quién.

Para quién haces lo que haces. Tu público invisible al que proyectas lo que estás diciendo. Tampoco puedes elegirlo: es lo que define tu identidad, tu voz. A quién le estás hablando define quién eres, de la misma forma que uno se define por sus amistades o contexto.

Hay gente que habla para pocas personas, hay gente que habla para muchas. Pero nadie habla para todo el mundo. "Todo el mundo" fue un invento del marketing y el entretenimiento del siglo pasado para justificar la falta de métricas. Que te pongan una película en todos los cines del planeta no significa que a todo el mundo que la haya visto le haya afectado de la misma manera. Que seas por edad, género y etnia el público objetivo de un anuncio no implica que deba afectarte en la misma medida que a otra persona de tu mismo demográfico.

El problema es que, a pesar de que hoy en día tenemos la capacidad (y la oportunidad) de encontrar a nuestro verdadero público, a nuestro para quién, seguimos pensando que todo está hecho para todo el mundo.

¿En qué se diferencia algo bueno de algo malo? En la medida en la que una persona tiene éxito transmitiendo su porqué a su para quién. De la misma forma que nadie va a una panadería a pedir un libro, nadie debería pedirle a algo que está hecho de una forma y para un público que sea como ellos quisieran que fuera. Por eso es tan importante quién escribe una crítica, porque son las afinidades con esa persona las que definen el valor de esa opinión que nunca, de ninguna manera, podría ser objetiva.

Internet se convertirá en lo que prometió cuando disfrutemos de comunicarnos con aquellos que nos entienden en lugar de frustrarnos por no entender a personas que no nos están hablando a nosotros.

Comment