Hoy en día todo el mundo dice que lo bueno de no tener dinero es que fomenta a echarle imaginación. Es una soberana gilipollez. Las restricciones que ayudan a la creatividad son ni más ni menos que eso, restricciones creativas. Puede ser el dinero o las personas, como bien narra Robert Rodriguez en su libro Rebel Without a Crew, pero pueden ser muchas otras.

Aquí unas cuantas que me han servido:

  • Nunca hacer lo mismo dos veces.
  • Hacer algo en muy poco tiempo para evitar dudar de ti mismo.
  • Hacer exactamente lo opuesto a lo que esperan de ti.
  • Mezclar dos cosas que provengan de mundos distintos (por ejemplo: cultura de internet con teatro clásico, videojuegos con Shakespeare).
  • Provocar esfuerzo físico de algo que podría ser sencillo a través de la tecnología (por ejemplo: rodar en 16mm, escribir a mano).
  • Cambiar de sitio; jugar con la memoria espacial.

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