Son cerca de las 11:30 de la mañana. Estoy empezando a escribir esto en el Teatro Maravillas y tengo el cañón de luces zumbando a mi lado. Hoy, hago de técnico. No estoy acostumbrado y no es lo mío, aunque con el tiempo he aprendido a hacerlo de forma muy rudimentaria. Forma parte de este trabajo, el ser multidisciplinar. En teatro, quien hace solo una cosa tiende a depender demasiado de los demás. Y, por lo tanto, o tienes dinero, o muchos amigos, o estás muerto.

En este tipo de trabajo nunca puedes hacer demasiadas cosas a la vez. En general, el mundo se está adaptando a una especie de neorenacimiento capitalista: los emprendedores tienen que ser empresarios, líderes, desarrolladores web, relaciones públicas, diseñadores o lo que toque. En el mundo creativo es hasta peor: existe tal overbooking de filmmakers que solo aquel que sabe hacer de todo consigue mantenerse lo suficientemente competitivo para triunfar. La tecnología de hoy en día, obviamente, ayuda, pero también te hace esclavo de ella.

No sé qué decir sobre mi caso. He usado Photoshop y Dreamweaver desde los 13 años, he sido blogger desde los 11, he trabajado en publicaciones periodísticas desde los 17 y prácticamente llevo la última década alternando entre trabajar haciendo cine y teatro. Y no solo dirigiendo y escribiendo: también edito, diseño, creo webs… No es que me guste fardar, pero mi forma de entender la creatividad es inherentemente multidisciplinar. Me siento cómodo cambiando de sombrero, me ayuda a tener mejores ideas. Sé delegar cuando toca hacerlo, pero por lo general, me cuesta. Y esto a veces juega en mi contra, porque termino metiéndome en más jardines de los que me tocan.

¿Cómo lo gestiono? De forma simple y sencilla: no lo hago. Me acuesto en la cama que me he fabricado. Si el tener que hacer X cosas a la vez implica que duermo menos horas, lo hago; si implica que el resultado es técnicamente un puntito inferior, lo hago; si algún elemento de menor prioridad tiene que dejar de hacerse, no se hace. Aquí, imagino, que está la clave. Si conoces tus prioridades, si sabes por qué haces las cosas, automáticamente todo cobra otro cariz. Las cosas “urgentes” dejan de serlo, porque no son las importantes.

Mi corto para el NOTODOFILMFEST, Tipología del Abrazo.

La semana pasada lo importante fue estrenar Tipología del Abrazo cara a la XV Edición del NOTODOFILMFEST. Fue mi respuesta a cuatro años sin hacer ficción audiovisual (aunque me metí en proyectos interesantes, como el videoclip electrobarroco de ”La vida es Sueño” con Berto Romero y Ana Morgade). También fue mi intento de meterme en el jardín de empezar a iluminar y a operar mi cámara. Lo hago para ser más ágil y poder depender de menos gente a la hora de seguir haciendo cosas de este tipo. Hablaré de mi experiencia con este corto en un video que intentaré os sea útil.

Lo alucinante del tema fue cómo entregué el corto al festival. El plazo caducaba el día 1 de marzo a las 12:00 y acepté que no llegaba. Hasta entonces había asuntos de trabajo que eran más importantes. De repente, anunciaron que ampliaban el plazo una vez más y se me abrió la ventana: tenía un viaje ida y vuelta a Alicante en el día, varios trabajos que editar y funciones en el Teatro Maravillas, pero de alguna forma podía machacar el Premiere Pro y el Audition hasta el último momento. Hice click en “subir” en el minuto exacto en el cual expiraba el plazo. Fue una noche loquísima en la que me volví loco y eufórico al mismo tiempo.

La prioridad de esta semana ha sido ponerme al día con varios asuntos, entre ellos este blog: a partir de ahora, publicaré de forma regular todos los domingos cerca de mediodía, a las 12:00. El objetivo es hacer un pequeño resumen escrito de la semana que complemente con el contenido que haré en video. Hablaré sobre vida creativa, sobre los retos de cada uno de los jardines en los que me meto, e intentaré, sobre todo, dar información o experiencias que puedan ser útiles a gente que pueda estar en situaciones parecidas a las mías.

También, a partir de mañana recuperaré mi canal de YouTube. Publicaré videos los lunes y los jueves: los lunes subiré un vlog y los jueves contenido más educacional/informativo/de opinión. Porque nunca se hacen demasiadas cosas cuando uno hace lo que le gusta.

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